Líneas de actuación en el mercado de trabajo para su discusión con los interlocutores sociales en el marco del diálogo social.

El desempleo es una de las consecuencias de la crisis económica en nuestro país y afecta de manera importante a la población joven.

El gobierno en diciembre de 2009 introdujo una medidas de economía sostenible, que pretende abarcar todos los ámbitos de la economía, incluyendo medidas laborales.

El sistema laboral español presenta serias debilidades, tanto en momentos de expansión económica, como en épocas de crisis. 

–          Gran capacidad de creación de empleo, pero hay una gran destrucción de empleo debido a la flexibilidad laboral.

–          Una segmentación entre empleo temporal e indefinido, que dificulta la estabilidad laboral.

–          Gran rotación de trabajos temporales, sobre todo entre jóvenes que prefieren la destrucción de empleo en vez de optar por otras alternativas, como la reducción de salario.

–          Poca inversión en la formación de trabajadores.

Las líneas de actuación propuestas por el gobierno tienen como finalidad, paliar estas deficiencias del sistema, para ello los objetivos básicos de la reforma sostenible son:

–          Creación de empleo y así reducir el desempleo.

–          Reducir la dualidad, segmentación entre el trabajo temporal y el trabajo indefinido, para fomentar un empleo de mayor calidad y estabilidad.

–          Mejorar los mecanismos de intermediación laboral, aumentar las posibilidades de empleo para las personas desempleadas.

–          No privar a las empresas de la flexibilidad necesaria para adaptarse a la nueva situación.

–          Fomentar las oportunidades de empleo para jóvenes con poca formación e integrarlos en el mercado laboral mediante un Programa Extraordinario de Empleo.

El gobierno propone estas líneas de actuación para que sean objeto de negociación por los interlocutores sociales.

            En España en la actualidad ya existe algo parecido, que permite la reducción de la jornada laboral a través de un expediente de regulación temporal de empleo. Además esta medida fue reforzada con las medidas incluidas en el Real Decreto ley 2/2009 y posteriormente en la Ley 27/2009.

            Para que en España sea factible esta medida, es necesario que se reunan unos requisitos:

  1. Se tienen que fijar unos topes máximos a la reducción de trabajo.
  2. Debe agilizarse al máximo el procedimiento administrativo para la autorización de la regulación temporal de empleo. El sistema sería un procedmiento más rápido para ERES suspensivos con acuerdos.
  3. Esta medida puede ser utilizada por empresas de cualquier tamaño y cualquiera que sea el número de trabajadores afectados por la medida.
  4. S tendría que aumentar el porcentaje de la bonificación de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social por los trabajadores a los que les afecte este medida.
  5. Hay que mejorar la protección social de los trabajadores, como por ejemplo alargando el periodo de prestación por desempleo.

 

CONCLUSIONES FINALES

 

En nuestra opinión, la fundamentación teórica de dichas medidas para afrontar la crisis económica y laboral, es una fundamentación razonable e ideal, razonable puesto que parte de una idea de equilibrio que es la siguiente: generalizando el empleo a tiempo parcial podremos ocupar a más gente, evitando así que las cifras de desempleo asciendan aún más, puesto que una jornada laboral que vendría siendo cubierta por un solo trabajador, podrá ser cubierta por dos, distribuyendo así equitativamente el empleo, reduciendo los despidos y aumentando la tasa de empleo, pero consideramos que es ideal puesto que existe un riesgo razonable que de no llegue a ponerse en práctica, dado que lo que permite al empresario rebajar la jornada de su trabajador, sin que sea necesario el compromiso de contratar a un segundo, dotándole así de una libertad peligrosa que puede truncar el equilibrio de la relación laboral al no constituir, de por sí, garantía alguna ni para el trabajador empleado ni para el desempleado

Actualmente estamos viviendo una época de recorte de los objetivos esenciales que el Derecho del trabajo ha consagrado en las últimas décadas. Aún es pronto para proceder a la realización de un diagnóstico sobre si dichas limitaciones de los derechos de los trabajadores, como es el de la generalización de la contratación temporal, -cuyo fundamento es el de tener el carácter de medida para hacer frente la crisis económica de nuestros tiempos, y por consiguiente, a un progresivo y considerable aumento de las cifras del paro- supone una verdaderamente una política paliativa. No obstante, la historia, no nos permite afirmarlo, sino todo lo contrario, pues las cifras estadísticas con las que contamos plantean en general importantes interrogantes sobre la virtualidad generadora de empleo de la contratación temporal, pues no puede demostrarse que con dicha fórmula se haya aumentado de forma significativa la creación de puestos de empleo, es más, los hechos prueban que no ha existido relación significativa entre la contratación temporal y la creación de empleo.

Así pues el fundamento esgrimido por los defensores de la actual política es el de una medida de conservación o de no destrucción de los puestos de empleo ya existentes, cuya finalidad es la de flexibilizar el trabajo. Pero parece observarse que quienes la defienden han olvidado, o intentado obviar la razón de ser histórica del derecho del trabajo: el tan costoso equilibrio de los intereses entre las partes empresario-trabajador. Dado que la crisis económica ha sido una noción que históricamente ha acompañado al derecho del trabajo -al menos de una forma intermitente- y que los momentos de crisis vividos y superados, no lo han sido precisamente con medidas de recorte de los derechos individuales y colectivos de los trabajadores, sino todo lo contrario pues la historia muestra que ha sido posible una expansión del derecho del trabajo en momentos de crisis muy graves, siendo ésta una aportación para el derecho del trabajo, como lo fue en los años 30 cuando se articula un entramado institucional (causas de despido, suspensión,…basadas en situación de crisis laboral o económica) estableciendo un control administrativo que se ejerce a través de un  procedimiento especial cuya finalidad es la de comprobar realmente la causa alegada, evitando los despidos por causa de crisis por medio de soluciones intermedias, para no quebrantar, así, dicho equilibrio en las relaciones laborales, lo que se acuñará como regulación de empleo, y cuya finalidad no era otra que la intervención de los poderes públicos con objeto de prevenir, aminorar y hacer desaparecer el paro involuntario (exposición de motivos de proyecto de  ley de paro involuntario de 1935)

Todo ello, y pese ser necesario el transcurso del tiempo para llevar a cabo un correcto análisis, debe hacernos plantearnos cuál es la verdadera finalidad perseguida, cuáles son los intereses reales…A mi juicio no es más que una medida encubierta que pretende dotar de mayor libertad al empresario, y con ello mayor poder, utilizando como pretexto una crisis económica, significando un claro retroceso para el ideal estatuto de los trabajadores español.



LECTURA 1

DERECHO DEL TRABAJO Y CRISIS ECONÓMICA

Hablar de Derecho del Trabajo, supone tener que hacer de una manera u otra una alusión a la crisis económica, debido a que el derecho del trabajo no se trata de una rama aislada del Derecho, ya que de esta manera no tendría sentido, sino que obligatoriamente es una rama que se tiene que conjugar con la economía, para así poder garantizar las condiciones de vida de los trabajadores (Hugo Sinzheimer 1933) Así mismo la crisis también provoca el desarrollo del Derecho del Trabajo, ya que la crisis provoca nuevas situaciones hacia los trabajadores que esta rama del Derecho debe regular; Un ejemplo claro de la expansión del Derecho del Trabajo como consecuencia de la crisis es el concepto de regulación de empleo.

Está relación entre derecho del trabajo y crisis económica en los tiempos que corren probablemente se tendrá que dar más que nunca, de la misma manera que se dio en la mitad de los años 70, como consecuencia de la crisis de la energía, que hasta ese momento había sido la mayor crisis económica,(Mucha gente atribuye el comienzo de la relación entre Derecho del Trabajo y crisis económica a este momento y como acabamos de ver, no tiene un comienzo por alguna razón concreta, sino que se trata de una relación necesaria)

Se han propuesto millones de ideas para crear empleo o simplemente para no destruir el ya existente, y una de ellas es la que aborda este artículo, que es, el cambio que se produce en épocas de crisis, de contrataciones indefinidas a contrataciones temporales.

Sobre esta medida, cabe plantearnos millones de dudas:

¿Qué se pretende con esta medida? Se dice que es una medida eficaz para la conservación o no destrucción del empleo ya existente o, en cualquier caso, de reparto de trabajo dado, que a fin de cuentas, contribuye a reordenar y flexibilizar el mercado de trabajo.

Pero, ¿Es realmente eficaz esta medida o por el contrario se trata de una mera estrategia de los empresarios?  La solución a esta pregunta es rápida, ya que nos la da las estadísticas del INEM: En 1982, se celebraron 253.183 contratos de trabajo temporal, sujetos a alguno de los programas de fomento del empleo en vigor, que apenas supone el 11,8% de las cifras de paro registrado y el 15,7% del total de colocaciones habidas en el año, lo que nos demuestra que el fin perseguido con esta medida no se  asemeja a lo esperado y así mismo podemos contestar a la primera pregunta diciendo que más bien  se trata de una medida de protección hacia los intereses empresariales.

LECTURA SOBRE EL DERECHO LABORAL EN TIEMPOS DE CRISIS
 

 

Cuando un pais se encuentra en crisis económica, lo primero que se intenta cambiar, es la contratación de los trabajadores, suprimiendo los contratos indefinidos por contratos temporales, lo que lleva a que los trabajadores sean los primeros afectados, en beneficio de los empresarios, que cambian a sus trabajadores fijos en trabajadores temporales, y las razones que alegan son, la crisis económica.

Una de las primeras crisis dentro del derecho del trabajo, aparece en los años setenta, con la crisis de la energía y sus efectos en la economía capitalista mundial, donde se rompe con algunos de los principios constitutivos del derecho del trabajo, llegando a la conclusión de que el derecho del trabajo está íntimamente unido a la economía.

Hay que decir, que la crisis económica siempre ha acompañado al derecho del trabajo, partiendo siempre de la corta vida de esta rama del derecho.

España, también sufrió entre los años 1929 y 1945,otra crisis denominada, el problema del paro obrero, que llevó al cierre de muchas fabricas,y por consiguiente el despido de muchos trabajadores.

En conclusión, creo que es imprescindible, que en tiempos de crisis, no se alteren los principios informadores y derechos que integran el derecho del trabajo, puesto que afectan directamente a los trabajadores, que son en muchas ocasiones la parte débil dentro de la relación laboral.

 

Sandra Sánchez Ortega

La  lectura de Manuel Carlos Palomeque López intenta desligar de la concepción del desarrollo del  derecho laboral como consecuencia de la crisis económica. A partir de la crisis de 1973 se produce una expansión del derecho laboral, lo cual no significa que en épocas de crisis haya un cambio en los objetivos esenciales del derecho laboral, lo que corresponde a motivos ideológicos, como por ejemplo la generalización de la contratación temporal durante las crisis económicas con la finalidad de generar empleo. Datos desde 1977 a 1982 reflejan que la contratación temporal no suponía la creación de empleo, sino que más bien implicaba la precarización y eventualización de los trabajadores y en realidad es una medida de conservación del empleo al permitir al empresario la contratación flexible de mano de obra.

Las líneas de actuación del gobierno ante la presente crisis que vivimos, nos hace pensar que si hay una vinculación entre la crisis actual con  la temporalidad, sin embargo, hay que recordar que el problema de la temporalidad del trabajo tiene un largo recorrido y es ahora cuando las consecuencias son preocupantes, ya que el empresario en época de crisis puede prescindir de sus trabajadores con gran flexibilidad.

Dado que el paro en España ronda el 20% a día de hoy, y se prevé que la situación no haya tocado fondo, el gobierno en el marco de la economía sostenible ve necesario la cooperación de los agentes sociales para frenar  esta situación, através de bonificaciones o disminuciones en la cotización para la contratación indefinida, o la reducción de la jornada de trabajo como alternativa a la temporalidad (idea importada de Alemania)  tratando que la contratación temporal sea imprescindible y esté justificada por el empresario.